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26 de noviembre de 2008

Segundo premio


Pues me han dado otro premio, de hecho ha sido la misma persona, anem0ne (no me estoy quejando, ¿eh?, que viene de buenas manos).

Para entregar este premio tenemos que enlazar a la persona que nos lo da y nombrar 6 cosas sin importancia que nos hagan felices (ya había hecho un meme de este estilo, así que puede que me repita):

- Que a alguien le llegue al corazón lo que escribo (esto me hace profundamente feliz).
-Leer/ver/escuchar/lo-que-sea historias apasionantes que desearía haber escrito yo.
-Las sonrisas de personas desconocidas que, por un instante, te tocan el corazón.
-Recordar los conciertos maravillosos a los que he ido y releer la carta de Laura Gallego.
-Descubrir magia en la Creación; también en el ser humano: arte, música, filosofía, literatura...
-Pasar cualquier rato perdido compartiendo sueños e inquietudes.

Y finalmente nombrar a 6 personas para que continúen rulando el premio. Se lo voy a dar a...

-Iria, porque adoro su blog y porque siempre aprendo un montón de cosas leyéndolo.
-La guarida, por la misma razón, por transmitir magia.
-Vic, por traer siempre a punto todas las novedades de nuestra querida Aya.
-Lostph, porque es un blog magnífico sobre una de mis series de televisión favoritas.
-Endless Ayu, porque es uno de los mejores blogs de esta tremenda artista.
-Kuroneko, porque vas a hacer un buen blog y por dejarme ser tu conciencia.

(Ahora, a ver cuántos se enteran de que les he dado el premio).
Es todo por hoy ^^

23 de noviembre de 2008

Nuevo proyecto

Buenas a todo el mundo.
La verdad es que no quería publicar esto antes de que tomase una forma más precisa, pero creo que va a salir adelante sin ningún problema, así que lo explico.
Si bien Comunión es un proyecto que sigue abierto, lo cierto es que me he ido desanimando un poco con él y está un poco estancado, debido sobre todo a una falta de documentación sobre algunas cosas. De cualquier forma, pienso seguir, pero de momento se va a quedar en un plano más secundario.
Lo que sí es cierto es que he empezado a escribir otra novela. Todavía no tiene título, pero del argumento sí que puedo adelantar algo, y es que, aunque al principio mi inspiración directa fue Rurouni Kenshin, ha terminado por convertirse en algo bien distinto.
Resulta que, en medio de mi estrés universitario, me puse a ver algunos episodios de Kenshin, mi anime favorito, y a releer algunos tomos del manga, que me gusta mucho más. Así es como afloró, una de tantas veces, mi pasión por la historia del final de la era Edo, por el Shinsengumi, etc. (Además está el hecho de que mi amiga Rakiu me ha traído de Japón regalos relacionados con esto). Aunque fue tal vez la época más sangrienta de la historia de Japón, lo que más me gusta de ella es el hecho de que había dos bandos que luchaban con todas sus fuerzas por defender sus ideales.
Al principio pensé en escribir algo relacionado con esa época, pero surge un problema: la documentación. Es cierto que sé un poco, pero no tengo acceso a libros, ni a testimonios directos, ni nada, de modo que estoy en una posición de carencia total de control sobre el tema, por muchos mangas y películas que vea sobre ello. Y no me gusta escribir sobre una base inestable. Si en Comunión me devané los sesos para saber cómo era Londres hace unas cuantas décadas, en esto necesito estar 100% segura. (Por eso me parece tan difícil escribir novela histórica...).
Así que pensé que me iría mejor escribir sobre lo mismo, samurais, pero en otro contexto, en un mundo inventado. Claro que eso me recordó directamente a Leyendas de los Otori, serie de la que sólo he leído el primer volumen, y no quiero escribir algo que se le parezca tanto.
Así, no sé cómo, en mi mente empezaron a formarse ideas que ahora veo como una especie de mezcla entre Fullmetal Alchemist, mi segundo manga favorito, y La princesa Mononoke. Son dos obras totalmente diferentes, pero entre las que yo he hallado un camino intermedio, junto con mi propia imaginación.
Tiene de Rurouni Kenshin la situación, el estado político y social: una guerra civil en que dos bandos luchan por lo que consideran el bien. De Fullmetal, la supremacía, la divinización del ser humano capaz de crear. Y de La princesa Mononoke, la exaltación de la naturaleza.
Para mí lo mejor es que he integrado ideas muy diferentes que tenía para historias distintas en este proyecto, así que será como matar varios pájaros de un tiro.
He escrito por el momento dos capítulos y espero poder ponerme en serio en Navidad, ya que por ahora estoy bastante liada.
Esta vez no me bloquearé (espero) y, si lo hago, me daré unas buenas bofetadas y seguiré adelante.

16 de noviembre de 2008

"Delito, castigo expeditivo"


Éste es un texto que he escrito hace unos días, un poco de filosofía personal, una forma de plasmar en palabras mis debates internos para entenderlos mejor yo misma, y una manera de comprender mi propia forma de pensar.
No quiere decir, en ningún caso, que mi opinión deba ser compartida porque cada uno cultiva sus propias filosofías y sus propias opiniones.
El título tiene que ver con el contenido en cierta medida, aunque tampoco es una conexión plena. Se trata de la traducción de "aku soku zan", el lema del Shinsengumi, una especie de policía local de Kyoto (Japón) en el final turbulento de la era Tokugawa; se encargaban de hacer que se cumpliera la ley en esos tiempos de revolución (por qué los admiro no viene a cuento ahora).
En cualquier caso, espero que os sirva de algo.



(Imagen de Victoria Francés)

"Delito, castigo expeditivo"

Divagando por mi mente, he recordado que hace meses mantuve algunas conversaciones con alguien, una persona "A" a la que no conozco en profundidad. Le dije: "Nadie merece tus lágrimas".
Pasado cierto tiempo, otra persona "B" me habló mal de la primera. Problemas entre ambas personas que no son asunto mío.
Poniendo que lo que el sujeto "B" me dijo fuese verdad, eso implicaría que "A" no es una buena persona. En este caso, me planteo dos cuestiones:

1. ¿Qué significa realmente que nadie se merece tus lágrimas? Cuando alguien llora, cuando yo lloro, ¿por qué lo hago?
2. ¿Esa premisa se aplica a todo el mundo, sea buena o mala persona?

Con respecto al punto 1, el significado es ese mismo, que nadie tiene derecho a que llores por él. Si te hacen daño, te lo han hecho, pero esa persona que te ha hecho daño no merece que llores por ella precisamente por eso, porque no ha actuado correctamente contigo. Bien. Por lo tanto, si lloras, ¿por qué lo haces? Yo, que soy una llorona, creo que, si, tras una mala experiencia, has de lamentarte, la razón - al menos para justificarte frente a ti mismo - ha de ser el error que tú cometiste al confiar en esa persona. Creo que, mejor que llorar porque te han hecho daño, debes elegir llorar porque fuiste el culpable de ello al depositar demasiadas expectativas o confianza.
También se dice que "Quien bien te quiere te hará llorar". Alguien a quien le importas puede ser duro si quiere que te des cuenta de algo. De hecho, considero importante que la gente que me rodea me diga en qué yerro y me corrija; de eso he aprendido mucho. Alguien a quien no le importas no te lo dirá; la sinceridad a la hora de echarte en cara tus propias carencias es una marca de que alguien se preocupa por ti.
En el caso de llorar cuando alguien que te quiere es duro contigo... Bueno, sigues sin llorar por esa persona; de nuevo lo haces al reconocer tu propia debilidad.
Así pues, creo que nadie se merece mis lágrimas, al igual que nadie se merece las lágrimas de nadie.

Pero, ¿esto se aplica a todo el mundo? Para responder a la pregunta 2, primero he de aclarar algo. ¿Existen las buenas y las malas personas? La mayoría de la gente que he conocido y que ha hecho daño no eran malas personas. Quiero decir que sus problemas eran otros, no eran malas en sí mismas. Lo que he visto es que tenían una tremenda inseguridad, o que se sentían vencidas por sí mismas, o que no daban todo cuanto que querrían dar y eso las conducía a la envidia. Yo misma soy insegura, pero creo que en mí hay más bien que mal, y eso me lleva a plantearme si no seré más fuerte de lo que pienso.
Creo que en todo existen la luz y la oscuridad y, por tanto, el bien y el mal. No hay buenas ni malas personas, sino mejores o peores personas. Todos tenemos aspectos positivos y negativos, pero hay quien fomenta más unos u otros. Ser "malo" no es sino ser débil, esto es, en vez de luchar, caer en la tentación de la autocompasión, de la falta de autoestima (que suele impulsar a la persona a querer degradar a los demás), de la envidia, de la autojustificación. Si te dejas vencer por esta parte de ti, te vuelves más "malo". Los hombres que posibilitan la existencia del término "violencia machista" son, por lo general, personas que tienen un concepto de sí mismas no superior al que podrían tener de cualquier residuo. Tienen un complejo de inferioridad que les lleva a tratar a la mujer que tienen al lado de forma destructiva, como ellos mismos se sienten. Proyectan esa falta de autoestima en los demás.
Por eso creo que, quien es "malo" simplemente se ha dejado vencer, es débil, no ha madurado. Lo cual no es una justificación, desde luego. Es importante ser fuerte, es importante sonreír, es importante aprender de los errores.

Para concluir, sigo pensando que, independientemente de la clase de persona que seas, independientemente de cuánto alguien haya sufrido por tu culpa, sigues sin deber llorar por nadie, porque quien hace que derrames lágrimas por ese propio individuo (no por algo externo a él) no te quiere, luego no merece tu llanto. Es decir, nadie que te considere importante permitirá que llores por su persona (tema de la muerte aparte).
De modo que nadie merece tus lágrimas.